La piel sensible puede manifestarse de muchas formas y suele estar influida por factores externos. Los signos más comunes de este estado cutáneo son el picor y el enrojecimiento, aunque también pueden aparecer sensación de tirantez o un ligero hormigueo. La causa principal suele ser una barrera cutánea debilitada, que deja de reaccionar adecuadamente frente a las agresiones externas.
Características de la piel sensible
Textura de la piel
Tu piel tiende al enrojecimiento y al picor, a menudo acompañados de una sensación constante de tirantez.
Estructura cutánea
La superficie cutánea puede presentar descamaciones y/o pequeñas pápulas.
Tono
Las zonas enrojecidas hacen que el tono de la piel se vea irregular.
Particularidad
En muchos casos, la piel sensible tiene su origen en una afección dermatológica.
NUESTROS CONSEJOS PARA LA PIEL SENSIBLE
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Elige el cuidado adecuado
La piel sensible necesita una rutina especialmente suave. Evita los exfoliantes y la limpieza excesiva. Utiliza productos sin perfume ni alcohol, preferiblemente con pH neutro. Cuantos menos ingredientes y fragancias contengan, mejor reaccionará tu piel.
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Adapta tu rutina
Los factores externos pueden afectar rápidamente a la piel sensible. Incluso en días nublados, protégela con un fotoprotector adecuado y evita las exposiciones solares prolongadas. También el exceso de agua puede dañar la barrera protectora natural, por lo que conviene reducir el tiempo de baño o ducha.
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Descubre lo que le sienta bien a tu piel
Ya sea en el maquillaje o en el cuidado diario, no existe una solución universal para la piel sensible. La mejor estrategia es probar con calma diferentes productos y asegurarte de que estén testados en pieles sensibles. A menudo, los cosméticos que pretenden disimular el enrojecimiento son, en realidad, los que lo provocan.
Menos es más: así cuidas la piel sensible
La piel sensible, a menudo llamada la 'diva' entre los estados cutáneos, es muy común. Debido a una barrera cutánea alterada, reacciona intensamente ante diversos estímulos, ya sean externos o provocados por el propio organismo. Por eso, trátala con especial delicadeza y utiliza productos con pocos ingredientes, sin fragancias ni alcohol. Si el enrojecimiento o las molestias persisten, consulta a un dermatólogo. También puede resultar útil revisar posibles desencadenantes, como el maquillaje o el detergente que utilizas. Tus productos de cuidado deberían contener ingredientes calmantes y reparadores, como Ectoin®, SLM (Skin Lipid Matrix) o Glycoin®, que ayudan a fortalecer la barrera cutánea y reducen la sensibilidad.
Puedes conocer más sobre estos ingredientes en nuestro glosario de ingredientes.
Si tu piel es sensible, una rutina suave es fundamental. Empieza con nuestra espuma limpiadora suave, que limpia la piel en profundidad sin irritarla. Ya sea crema de día, de noche o contorno de ojos, cada una de nuestras fórmulas cuida tu piel con la máxima tolerancia y eficacia.
El tipo de piel está determinado por factores genéticos y define sus características principales. La piel sana se clasifica en cuatro tipos: equilibrada, grasa, seca y mixta.
Conoce los diferentes estados de la piel y sus particularidades..